Cuando la ciática aparece, es como si nuestro cuerpo nos pidiera que frenemos en seco. El miedo al dolor puede hacer que nos cuestionemos si entrenar es una opción viable y segura. Sin embargo, entrenar con ciática no solo es posible, sino que puede ser una de las mejores soluciones para reducir el dolor y mejorar la funcionalidad.
Lo importante es saber cómo enfocar cada fase del proceso, así que en este artículo vamos a ver cómo se estructura este entrenamiento, y, sobre todo, cuáles son las precauciones y ejercicios que nos ayudarán a entrenar de forma controlada sin comprometer nuestro querido nervio ciático. Por supuesto todo esto da por hecho que hay una supervisión médica detrás que te permita hacerlo.
Aunque si la teoría no te convence, te recomiendo que contactes con un entrenador personal que te ayude en el proceso.
Primera Fase para entrenar con ciática: máquinas guiadas
La primera fase del entrenamiento con ciática consiste en centrarnos en ejercicios que minimicen el riesgo de movimientos inestables. Para esto, lo ideal es trabajar en máquinas guiadas, lo que nos permite entrenar sentados y estables, con un control absoluto sobre cada movimiento. La idea aquí es construir una base de fuerza sin exigir demasiado a la zona lumbar.
Esta fase es el pilar fundamental para quienes comenzamos a entrenar con ciática, ya que al centrarnos en ejercicios guiados reducimos al mínimo el riesgo de empeorar la condición.
Ejercicios recomendados en máquinas guiadas
Aquí es donde entran en juego las máquinas isotónicas, que son aquellas con placas y control de peso para cada repetición. Vamos a trabajar con estas porque nos brindan una seguridad extra y nos ayudan a enfocarnos en grupos musculares específicos sin comprometer la columna.
- Prensa de piernas: ideal para fortalecer el tren inferior manteniendo la espalda en una posición fija y controlada.
- Extensiones de piernas: perfectas para aislar los cuádriceps sin estrés en la espalda.
- Máquina de remo: con un movimiento controlado, podemos empezar a trabajar la zona de la espalda sin forzar la lumbar.
En esta fase no buscamos cargar demasiado, sino dominar el movimiento y asegurarnos de que nuestro cuerpo responde bien al entrenamiento. Si tienes ciática es muy importante que en ningún momento comprometas la técnica del ejercicio por levantar más peso del que tu cuerpo te permite.

Segunda fase para entrenar con ciática: pesos libres
Al pasar a la segunda fase de nuestra aventura entrenando con ciática, buscamos introducir peso libre de forma gradual. Aquí combinaremos los ejercicios en máquinas con algunos ejercicios de peso libre para fomentar la movilidad y probar la resistencia de nuestro cuerpo en una situación menos asistida, pero siempre recordando que es importante probar primero con poco peso y ser constantes en la evaluación de nuestro progreso.
El propósito en esta fase es evaluar cómo nuestro cuerpo responde cuando le quitamos un poco de asistencia. Esto no significa que vayamos a dejar de usar las máquinas, sino que introduciremos ejercicios de peso libre con movimientos muy controlados. Empezaremos con rangos de movimiento cortos, que nos permitan probar la zona lumbar y ver si existe algún tipo de dolor o molestia.
Sé que esta fase puede darte miedo, pero te aseguro que si tienes en cuenta lo que puedes hacer y lo que no, la ciencia dice en estudios como este o este que demuestran que el ejercicio de fuerza que el ejercicio de fuerza es la base para mejorar los dolores.
Ejercicios de peso libre con movimiento limitado
Aquí tienes algunos ejercicios para comenzar a trabajar la fuerza con peso libre. Es fundamental que los movimientos sean lentos y controlados, priorizando la forma sobre la carga. Recuerda, no buscamos todavía una intensidad alta, sino aprender a movernos y a sentir nuestro cuerpo sin generar molestias.
- Sentadillas con mancuernas a medio rango: trabajamos solo la primera mitad del movimiento para no exigir demasiado a la espalda. Es decir, haremos lo que se conoce como una media sentadilla.
- Peso muerto rumano con mancuernas: con una leve flexión de rodillas y mancuernas ligeras, mantenemos la tensión en los isquiotibiales sin implicar tanto la zona lumbar. En este ejercicio es muy importante que controles la bajada, ya que el peso muerto rumano puede provocar dolor lumbar si no se ejecuta correctamente.
- Press banca: el press banca es otro ejercicio que puedes comenzar a introducir en tu rutina sin ningún problema en el caso de que tengas ciática.
Al final de cada sesión, evalúa si algún movimiento genera dolor o incomodidad y ajusta la carga o el rango según tus necesidades. Esta fase es de mucha paciencia, así que escucha a tu cuerpo.
Tercera fase para entrenar con ciática: la intensidad
Si hemos llegado a esta fase, significa que nuestro cuerpo ha respondido bien al entrenamiento y podemos empezar a introducir ejercicios con un mayor rango de movimiento. Aquí combinaremos el peso libre y las máquinas, pero ahora tanto los ejercicios guiados como los libres tendrán el objetivo de estimular el músculo al máximo.
Esta fase es la más complicada de todas, ya que no solo entra en juego la parte física, sino que la cabeza juega un gran papel a la hora de enfrentarnos a ese miedo.
Ejercicios de Peso Libre Avanzados
Al llegar a este punto, podemos aumentar el rango de movimiento y la carga en algunos ejercicios de peso libre. Esto nos permitirá trabajar los músculos en su totalidad, siempre atentos a cualquier señal que nuestro cuerpo nos pueda dar.
- Sentadilla profunda con barra: solo si no sentimos dolor, podemos realizar una sentadilla completa que implique mayor movilidad y fuerza en el tren inferior.
- Peso muerto con barra: con una carga progresiva, este ejercicio es ideal para fortalecer la cadena posterior, siempre cuidando la técnica.
- Remo con barra: aquí es importante usar un peso moderado y trabajar con un buen control del core para no comprometer la espalda baja.
A medida que progresamos, es recomendable revisar nuestra postura constantemente y ajustar la carga en función de cómo responda la ciática. Si en algún momento sentimos una molestia significativa, es mejor volver a una fase anterior y no forzar el avance.
Consejos clave para entrenar con Ciática
Para quienes entrenamos con ciática, hay ciertos puntos clave que siempre debemos tener en mente. Estas son algunas recomendaciones que pueden ayudarnos a mantener la constancia y el progreso sin sacrificar nuestra salud:
- Escucha a tu cuerpo: la ciática es diferente en cada persona, y lo que para uno puede ser cómodo, para otro puede ser limitante. Incluso te invito a que si algo de lo que has leído en este artículo no te funciona, lo cambies.
- Evita movimientos bruscos: Ee dolor puede empeorar si realizamos ejercicios que implican un esfuerzo súbito. A veces nuestra cabeza tiende a olvidar que hay un problema cuando llevamos tiempo sanos, lo que nos lleva a ser más bruscos con lo que hacemos.
- Mantén la estabilidad: usa puntos de apoyo y máquinas cuando lo necesites. Asegurarse de tener una postura correcta reduce el riesgo de comprometer la zona lumbar.
- Calienta adecuadamente: dedicar tiempo al calentamiento es fundamental para preparar los músculos y las articulaciones. No olvides tampoco hacer unas buenas aproximaciones antes de realizar el primer ejercicio de la sesión.
- Sé progresivo, my friend: no te precipites al cargar más peso; ve aumentando la carga solo si te sientes realmente cómodo con el movimiento actual.
En el entrenamiento con ciática, la clave está en la constancia y en el autoconocimiento. A través de estas tres fases, nos damos cuenta de que entrenar con ciática es posible si entendemos nuestras limitaciones y respetamos el tiempo que nuestro cuerpo necesita para adaptarse. No se trata de ser estrictos ni de avanzar de fase cuanto antes, sino de trabajar con nuestro propio ritmo y aprender a interpretar los signos de nuestro cuerpo.
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